sábado, 20 de junio de 2009

Pude hacerlo.


Lanzé la llave, esa maldita llave cuan clave era, que era la única que podía abrir ese cofre en el que guardamos nuestros sentimientos y recuerdos juntos, vividos, la que cuando se introducía en la cerradura me afloraba y acechaba con lo más doloroso para mí, las memorias sin tí para hacerlas recopilación.


Un día, al cabo de cinco meses de desolación y soledad, me armé de valentía, pude sentir por un momento lo que es ser valiente, le planté cara, la acuné entre mis manos, porque aunque no quiera reconocerlo, es la combinación que hace latir a mi corazón, y muy suavemente me despedí de ella y, realicé el último recurso para emprender este nuevo camino, la lanzé, la despojé de mí, quise lanzarla lo más lejos posible y lo hice en un lugar remoto, en un lugar en el que aunque quiera y muera por recuperarla, no pueda.


La llave llegó a su destino, llegó a tu corazón, ya está perdida.

sábado, 6 de junio de 2009

La realidad.


La realidad de nuestras vidas que emprendimos juntas un día, necesita apoyo mutuo para cerciorarnos de la situación en la que estamos atrapadas.